Louis Pasteur era un vampiro
En 1991, solo unos meses después de publicar la primera edición de Vampiro: La Mascarada, White Wolf publicó Alien Hunger, traducido al español como Hambre No-Humana. Esta aventura introductoria está diseñada para que un grupo de novatos pueda entrar en el recién creado Mundo de Tinieblas por la puerta grande. Y nada mejor para ello que interpretar a los chiquillos recién creados de… *comprueba sus notas*... el famoso químico y microbiólogo francés Louis Pasteur.
¿Cómo que los chiquillos de Louis Pasteur? —te estarás preguntando. Nada me hace más feliz que explicaros la historia de Alien Hunger con todo lujo de detalles. Resulta que, en el canon de Mundo de Tinieblas, el bueno de Louis se hizo amigo de un vampiro llamado Georges (solo Georges, como Cher) y por motivos desconocidos ambos se pusieron a investigar la sangre vampírica de este último. Pero como amigos. De igual a igual. Sin tensiones raras ni desequilibrios de poder. El caso es que, tras cinco años de investigación, Georges vio que su compañero de laboratorio estaba viejo y a punto de cascar y se piró sin más. Enfurruñao, Pasteur decidió inyectarse el suero en el que al parecer habían estado trabajando todo ese tiempo. ¿El resultado? Se convirtió en vampiro. Pero al parecer no era eso lo que quería lograr, porque casi al instante empezó a buscar una cura.
Fueron pasando los años y, por azares del destino, Pasteur recaló en la ciudad de Denver, Colorado. ¿Cómo cruzó el océano este vampiro de rostro reconocible? Y quizá más importante, ¿Por qué de todas las ciudades del mundo eligió Denver? A saber. El caso es que terminó asentándose en la ciudad de los Nuggets y cambiando su nombre a Jacob Prestor, para intentar pasar algo más desapercibido, imagino. Pero no le valió de nada, porque un matusalén (un vampiro muy antiguo y poderoso) que por algún motivo se la tenía jurada al putísimo Louis Pasteur le siguió la pista desde el viejo mundo y trazó un plan maquiavélico para acabar con él.

Uno pensaría que un matusalén (de nuevo, un vampiro muy antiguo y poderoso) podría sencillamente matar al viejales de Louis Pasteur y ya está. Pero no. Este matusalén en concreto decidió trazar un plan increíblemente elaborado para engañar al Príncipe de Denver y que fuese el gobierno de la Camarilla el que lo matase. Pero claro, todo este mamoneo intermedio le dio tiempo al bueno de Louis para llevar a cabo su jugada maestra, que no fue otra que convertir a todos los personajes de los jugadores en vampiros, usando una variante de su suero milagroso. ¿Por qué? En teoría, para tener aliados que pudiesen protegerlo. Sí, el plan maestro de Louis Pasteur consistía en convertir a un montón de mortales en vampiros para que, de una noche para otra, estos pudieran defenderle del ataque de un matusalén y la Camarilla. No hay fisuras.
Por supuesto el plan salió mal. De hecho, la aventura empieza con el plan habiendo salido horriblemente mal, con Louis Pasteur ya muerto, y con los personajes sin tener ni puñetera idea de lo que está pasando. Algunas de las personas que escribieron este libro debieron pensar que era necesario hacer algún tipo de “lore dump”, porque de lo contrario cómo demonios iban a hacer que esta pelota empezase a rodar. Para ello crearon al segundo mejor personaje de esta aventura corta: Angel Tony. Ay, mi querido Tony.
¿Quién es este señor? Pues a ver, según el libro, Angel Tony es un malkavian de novena generación que, por motivos que nunca permean, básicamente decide leerles el manual básico de Vampiro: La Mascarada al grupo de neonatos, presentándose como una suerte de aliado misterioso que parece saber incluso más de lo que deja intuir (que es muchísimo), solo para morir fuera de plano la noche siguiente. Sí, Tony aparece, explica y muere. Durante una sesión es posible que este señor parezca el personaje más importante de Hambre No-Humana, pero en realidad no es más que un folleto parlante con Auspex 5.

Un detalle que siempre me ha parecido divertidísimo de Alien Hunger es que una aventura que cuenta la historia de Louis Pasteur el vampiro viajero y de Angel Tony el malkavian al que le gusta exponer, te cuela citas de Shakespeare entre capítulos. Graves at my command have waked their sleepers, oped, and let’em forth by my so potent art. Fíjate tú las cosas que escribía el Bardo, eh. Sencillamente perfecto.
Todo este quilombo disparatado termina de la única forma que podía hacerlo. Al final, resulta que Louis Pasteur ya tenía casi listos unos cuantos sueros curativos del vampirismo y los jugadores, por supuesto, se hacen con ellos. Pero hay un doble giro con tirabuzón espectacular. Hay dos sueros: uno de ellos te mata directamente y el otro te humaniza de una forma menos tosca. Los jugadores, evidentemente, no saben cuál de ellos supone una muerte segura. Toca jugar a la ruleta. Así que esta magnífica partida de Vampiro La Mascarada puede terminar, en el mejor de los casos, con los jugadores dejando de ser vampiros (y por tanto abandonando a los personajes) o sencillamente muriendo miserablemente (y por tanto abandonando a los personajes). También pueden mandar a paseo los sueros y continuar siendo vampiros, lo que no tiene mucho sentido dentro del contexto de la aventura, pero total, qué otra cosa lo tiene.